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La traición de Manuel Puig

Hace 85 años, nacía en el pueblo bonaerense de General Villegas uno de los escritores argentinos más importantes del siglo XX: Puig supo construir una gran literatura en base a géneros no respetados hasta ese momento y su originalidad trascendió el país.



General Villegas es un pueblo ubicado a unos 500 kilómetros al oeste de Buenos Aires, para el lado de la pampa que alguna vez fue seca y ahora suele estar inundada. En ese punto del mapa afectado por el cambio climático, que los lugareños llaman ahora ciudad, nació hace 85 años uno de los escritores argentinos más importantes del siglo XX: Manuel Puig.

Los ciudadanos de Villegas aceptan hoy los pergaminos de tener a un “hijo pródigo” que les genera turismo cultural, pero lo miran con recelo como siempre. “Todos los pueblos son iguales, pero nosotros sabemos quién es quién”, dice los habitantes. Ese “quién es quién” remite a que Puig, el autor de las extraordinarias novelas “La traición de Rita Haywoorth” y “Boquitas pintadas” usaba como modelos a personaje conocidos del pueblo en sus ficciones.

Desde su aparición rutilante, con "La traición de Rita Hayworth", Puig se presentó ante el público con una marca de orillo que siguió presente en todos sus textos: era un narrador que cultiva los géneros desprestigiados. Con la omnipresencia de su amor por el bolero y la veneración por el cine comercial norteamericano de los años '30 y '40, este autor, uno de los más originales de habla hispana en los últimos cincuenta años, tejió narraciones que mezclan las costumbres de los pueblos y las ciudades cosmopolitas.

El cruce del mejor cine internacional con las miserias cotidianas de latinoamericanos, marginados, drogadictos o simplemente gente que no pertenece al engranaje de esa rueda trituradora de nervios que es el poder y el dinero, le dan a Puig el material para trazar historias simples y cotidianas que, sin embargo, está recubiertas de poesía.

"Me siento tentado de traducirle la letra del bolero, aunque se burle de mí y de mi respeto por géneros no respetables", escribió Manuel Puig en "Acapulco Metafísico", un de los relatos-notas-ensayos de "Estertores de una década, Nueva York '78".

Esta "originalidad" de Puig es la que motivó el rechazo de la crítica tradicional en sus comienzos y la posterior prohibición por parte de los gobiernos autoritarios. Esa misma originalidad, que habla con simpleza de la sexualidad y la violencia, es la que rescató a su autor en muchos mercados mundiales y (tardíamente) en Buenos Aires.

Manuel Puig nació en General Villegas el 28 de diciembre de 1932 y falleció en Cuernavaca, México, en 1990. Estudio Filosofía y Letras en Buenos Aires, cine en Roma y luego dejó la pantalla para dedicarse abiertamente al género narrativo.

"La traición de Rita Hayworth" (1968) y "Boquitas pintadas" (1969) lograron atrapar al público intelectual y al académico, pero las dictaduras militares censuraron a Puig y los condenaron al ostracismo en las librerías.

Con el paso del tiempo, sólo se dedicó a escribir ocho novelas, algunas de las cuales fueron inmortalizadas en el cine, como "El beso de la mujer araña" (1976), filmada por Héctor Babenco. Pero en General Villegas, muchos no le perdonan que los personajes de sus primeros dos novelas sean tan “reconocibles”. 

Pueblo chico… Infierno grande.


* Publicada el 28 de diciembre de 2017 en Gaceta Mercantil