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Girri, una poesía personal e inimitable

Hace 25 años, fallecía el poeta Alberto Girri, un escritor recién valorizado a fines del siglo pasado que tradujo, entre otros, a T.S. Eliot y dejó un puñado de poemas de tono metafísico definitivos.


Por Martín Ungaro

En su ensayo “Diario de un libro”, el escritor Alberto Girri deducía que “el creador legítimo tiende a ponerse a un costado de lo creado”. Quizás ahí esté la clave para entender su literatura: el corrimiento personal a favor de lo que él entendía como la lírica y el mensaje del poema.

Su fecha de nacimiento (27 de noviembre de 1919) provocó un malentendido y se lo incluyó muchas veces en la Generación del ’40. Sin embargo, a diferencia de ésta, su estilo  fue más bien ascético y concentrado en la palabra más que en el “yo”. “Hermético”, lo calificaron algunos. “Único”, lo revalorizaron los poetas de los ’80. Estas calificaciones, en la que no estuvo exento Jorge Luis Borges, generaron que sus trabajos alcanzaron elogios y rechazos por igual hasta su muerte.

No obstante, hay coincidencias ahora en que su poesía forma parte del tono más elevado de la literatura argentina. Dos grandes poetas actuales como Arturo Carrera y Jorge Aulicino, además del crítico Enrique Pezzoni, tuvieron mucho que ver con la revalorización de Girri.

Carrera proponía en los años ’90 que “los ritmos” de las poesías de Girri eran “cada vez más mutantes y el estiramiento epidérmico de la sintaxis es un sistema de paradojas superficiales y semánticas para destronar ‘sutilmente’ la profundidad. Todo ocurre a través de la obra, de los libros, de los poemas. Leamos otra vez a Girri”.

En tanto, Aulicino, Premio Nacional de Poesía 2015, contó que Girri dijo cierta vez que “la prosa de Borges fue un punto de inflexión en el lenguaje argentino y un modelo para él”, lo que motivó un comentario sarcástico del bibliotecario ciego.

“Llama la atención que en la base de la literatura de un poeta haya prosa, tanto o más que poesía. Por carácter transitivo, si bien no encontré rastros visibles de Borges en Girri, recibí la influencia de los dos en cuanto a actitud frente al lenguaje: la impersonalidad del ‘emisor’, como lo llamaba el propio Girri”, destacó Aulicino.

A su vez, el crítico Jorge Monteleone destacó que los libros de Girri “se asemejan a capítulos de un libro único, personal e inimitable”.

Obras. Girri escribió más de treinta libros de prosa y poesía, entre los que se destacan “Coronación de la espera”, “Poemas elegidos”, “Los valores diarios”, “Poesía de la observación”, “El motivo es el poema” y “Monodias”, entre otros. La Obra Completa de Alberto Girri fue reunida por Corregidor en seis tomos, que además publicó Poemas selectos.

Tradujo además a grandes poetas ingleses y estadounidenses como T. S. Eliot, Wallace Stevens, Robert Frost, John Donne y William Carlos Williams. “En mi caso, trato de eludir lo que llamaríamos una traducción ‘personal’, una forma de interpretar el texto elegido, a menudo tan arbitraria que puede llegar a convertir el original en una caricatura”, dijo en otra diferenciación con Borges que le trajo ante la crítica de su época no pocos problemas.


*Publicado el 16 de noviembre de 2016 en Gaceta.com
Fotografía: Sara Facio