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Cela, un gallego universal

Hace quince años, fallecía el escritor Camilo José Cela, premio Nobel de Literatura, premio Cervantes e integrante de la Real Academia Española. Su relación con el franquismo le causó más de un problema con sus pares.


Por Martín Ungaro

El 17 de enero de 2002, falleció el escritor Camilo José Cela, quien había nacido en la provincia de La Coruña el 11 de mayo de 1916. Además de premio Nobel de Literatura en 1989, fue integrante de la Real Academia Española y recibió los premios Cervantes, en 1995, y el Planeta, un año antes, por “La cruz de San Andrés”.

Esta novela, precisamente, fue uno de los hechos más desgraciados de su larga y valiosa producción como narrador, ensayista y poeta, ya que fue denunciado por “plagio” y la Justicia envío a juicio oral a una de las autoridades de la editorial al dar por cierto que había tomado partes de una escritora desconocida hasta entonces.

Sin embargo, su literatura no merecía un final así: ya en 1942 conoció su primer éxito con “La familia de Pascual Duarte”, una novela desarrollada en la región de Extremadura, antes y durante la Guerra Civil Española.

El libro inauguró, para la crítica literaria, un estilo que fue llamado “Tremendismo español”. En 1945, publicó “Pisando la dudosa luz del día”, un hermoso poemario surrealista que había escritor antes de la contienda bélica.

Cela consideraba que la novela no debía someterse a ninguna norma que no fuera la libertad más absoluta. Por eso, siempre pareció un escritor experimental: cada uno de sus libros pueden leerse como un intento de modificar el estilo anterior. Así trazó una narrativa que concibe el humor y el terror como una aleación, en la que se incluyen términos escatológicos y desenfadados.

Por eso, tal vez, incursionó en el género picaresco con “La insólita y gloriosa hazaña del Cipote de Archidona”, de 1977, una novela de género epistolar que reúne una delirante correspondencia entre Cela y el académico Alfonso Canales. Por eso, también, sufrió la censura de Francisco Franco.

En 1951, Buenos Aires tuvo el privilegio de editar por primera vez una novela que está entre las mejores del siglo XX: “La colmena”, que sufrió la censura del oscurantismo franquista porque sus pasajes eróticos no le gustaban al Generalísimo. No obstante, fue Manuel Fraga, ministro del Interior de Franco, quien autorizó finalmente la publicación en la última etapa de la larga dictadura.

“La colmena” está considera la primera novela española moderna, ya que a través de múltiples historias contadas en voz baja se analiza un país y una ciudad, Madrid, acosada por los primeros años de una dictadura. Cela la definió como “una crónica amarga de un tiempo amargo”. Fue tal su éxito que el director de cine Mario Camus la llevó a la pantalla grande en 1982, con guión de Cela e, incluso, una participación del escritor como personaje secundario.

El éxito que logró como escritor no tapó jamás una faceta política mirada con recelo por sus colegas españoles: ya sea por su colaboración con la dictadura del coronel Marcos Pérez Jiménez, en Venezuela, ya por su reconciliación con el franquismo y la propaganda cultural que le dispensó, sus contemporáneos no querían mucho a don Camilo José.

Su cambiante relación con el franquismo le otorgó varios favores, como el sillón Q, de la Real Academia Española, que ocupó de febrero de 1957, según dicen sus detractores, por decisión del Generalísimo. No obstante, es uno de los escritores españoles más leídos y traducidos en el mundo y escribió algunas de las mejores obras el siglo, como “Oficio de Tinieblas” o “Mazurca para dos muertos”.

Eso, al menos, nadie puede cuestionárselo.

*Publicado el 19 de enero de 2017 en Gaceta.com