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Enrique Muiño, el gaucho que vino de Galicia

Fue actor de cine y de teatro, pintor amateur y, sobre todo, deleitó a su público con caracterizaciones memorables como la de Domingo Faustino Sarmiento. Enrique Muiño parecía un gaucho, pero era un gallego de pura cepa.


Por Martín Ungaro

Desde su debut teatral en 1898 con la compañía del célebre Jerónimo Podestá, hasta la película de Lucas Demare “Su mejor alumno”, con guión de Homero Manzi y Ulises Petit de Murat (en base a un libro de Domingo Faustino Sarmiento), Enrique Muiño hizo un largo camino que incluyó actuaciones memorables en la época de oro del cine argentino y algunos sinsabores políticos.

En su momento de esplendor, Muiño se destacó en los papeles protagónicos de obras y películas que hicieron historia como “La guerra gaucha”, “Así es la vida” o “El cura gaucho”, en una paradoja de su vida: mucho “gaucho” para un actor que había nacido en Karacha, una aldea pequeña de Galicia, el 5 de julio de 1881.

Sin embargo, los vaivenes políticos del país también le causaron algunos padecimientos al final de su vida: por su pública adhesión al peronismo, un grupo de “comandos civiles” de la mal llamada “Revolución Libertadora” irrumpió a fines de 1955 en radio Belgrano, donde hacía una versión de “Así es la vida”, y lo echó a golpes. Tras la agresión, fue reemplazado en su papel por orden de la emisora. Fue el comienzo del fin. Pocos meses después, en 1956, fallecería.

A 60 años de su muerte, que se cumplen el 24 de mayo, también vale la pena recordar que Muiño fue un entusiasta de la pintura y estudió con el gran maestro Fernando Fader, aunque su popularidad en esa rama del arte no llegó al nivel de la actuación. Sí, en cambio, logró trabajar en el cine argentino desde 1913 hasta el último día de su vida.

Carrera. Si bien había hecho un pequeño papel en la compañía de Podestá, su debut como actor profesional se produjo en el Teatro Rivadavia (ahora Teatro Liceo) con la obra “Raquel” de Félix Sáenz. Luego, tuvo roles menores en “Caín” y en el sainete “La cuartelera”, ambas de Enrique García Velloso.

Más tarde, formó una compañía teatral con su amigo Elías Alippi que tuvo un gran éxito en el “El Nacional”, con las obras “Así es la vida”, “Triple seco” y “San Antonio de los cobres”, un repertorio que luego llevaron a Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao y Galicia, donde fue condecorado como un héroe de esa tierra.

Su celebridad se cimentó en algo más de veinte películas que filmó en Argentina y EEUU, siempre en roles principales. Además, se dio el gusto de compartir escenas con las divas más lindas de esa época como Mecha Ortiz, en “El abuelo”.

Los premios lo alcanzaron recién en 1941, cuando recibió un “Diploma de Honor” en los premios Cóndor, de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Argentina, por “El cura gaucho”. Ese mismo año, fundó la productora Artistas Argentinos Asociados, con otros “monstruos” de la escena como Alippi, Francisco Petrone, Ángel Magaña, Lucas Demare y el productor Enrique Faustín.

En sus últimos años, Muiño cultivó la pintura a partir de sus estudios con el pintor Fernando Fader. Además, llegó a exponer en la galería Witcomb de Buenos Aires.

Principales filmes. “Juan Moreira” (1913), “Cadetes de San Martín” (1937), “Viento norte” (1937), “Así es la vida” (1939), “El cura gaucho” (19141), “El viejo Hucha”, (1942), “La guerra gaucha” (1942), “Su mejor alumno” (1944), “De hombre a hombre” (1949), “Caballito criollo” (1953), “Lo que le pasó a Reynoso… Serapio” (1955) y “Surcos en el mar” (1956).