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Philip Roth, el lado oscuro de la condición humana

El escritor norteamericano Philip Roth reaparece en las librerías argentinas con un volumen de cuatro nouvelles que retratan, como en toda su obra, la decadencia, la muerte y las bajezas de la sociedad norteamericana.


De la redacción de Gaceta Mercantil y Agencias

La publicación del libro “Las Nemesis”, que contiene las últimas cuatro novelas de Philip Roth, refuerza los temas centrales de la obra del escritor norteamericano inclinado siempre a mostrar el lado oscuro de la condición humana, las pestilencias de la sociedad que habita y su talento para retratar la decadencia y la muerte. Las cuatro novelas cortas incluidas en el volumen publicado por “Random House”, comienza con “Elegía”, publicada en 2006, y que hace mención a un clásico inglés del siglo XV, cuyo tema es la evocación de la vida desde la muerte.

En su primer párrafo, el narrador escribe: “Alrededor de la tumba, en el ruinoso cementerio, estaban algunos de sus antiguos colegas publicitarios de Nueva York, que recordaron su energía y su originalidad y le dijeron a su hija, Nancy, que trabajar con él había sido un gran placer”. La historia se hilvana con los momentos más significativos de la vida de un creativo publicitario relacionados con la cercanía de la muerte.

Cuando era niño y sus padres lo internan en un hospital de Nueva York, para una operación de hernia, y esa misma noche no puede conciliar el sueño porque ve la figura de un ahogado, arrojado por el mar a la playa. A partir de esa etapa se suceden hechos que se encadenan en un único denominador: el acecho de la muerte. Así transita el protagonista la vida cotidiana en paralelo a diversos acontecimientos como la desaparición de sus padres, las enfermedades que tiene y que se acumulan con el paso del tiempo, la irrupción de la vejez, como cualquier hombre.

"Como siempre, y como le sucede a la mayoría de la gente -escribe-, no quería que el final llegara un solo minuto antes de lo que debía". Pese a esto no duda cada tanto en visitar el cementerio donde yacen los restos de sus padres o a mirar como los sepultureros cavan las tumbas sin que lo impulse el regodeo con esa situación, solo toma nota de algo distante, pero siempre tan próximo.

La segunda novela, “Indignación”, de 2008, trata sobre un joven judío, único hijo de un carnicero kosher de la ciudad de Newark durante la guerra de Corea, en los años 50. Asfixiado por los cuidados de su padre, se inscribe en una universidad luterana de Ohio en la que aflora una cultura conservadora: ahí tendrá que hacer frente al antisemitismo manifiesto de manera encubierta al igual que la represión sexual, en una etapa de la vida desbordante de hormonas. 

Por si fuera poco, fuera de la universidad se cierne el peligro latente de la guerra y la necesidad de nuevos reclutas. La presión ejercida por su padre, por las autoridades de la universidad y por sus propias contradicciones en ese panorama que no alcanza a comprender lo llevará inexorablemente a un camino sin retorno. 

Publicada en 2009, “La humillación”, contiene una profunda reflexión sobre la soledad y la llegada de la vejez a través del personaje principal, quien pierde su trabajo y siente la declinación física aunque el deseo sexual perdura en medio de los avatares de su avanzada edad. Simon Axler, un gran actor teatral norteamericano siente el achicamiento del calendario de su vida, aunque el erotismo que lo envuelve de repente sin dejarlo pensar en otra cosa vuelve a equilibrar su existencia cuando todo parecía perdido.

Por último, “Némesis” ambientada en la comunidad judía de Newark, en New Jersey, se desarrolla durante el verano de 1944 cuando se desata una epidemia de polio, con un creciente número de víctimas mortales. El protagonista es un joven profesor judío Bucky Cantor, quien asiste sin consuelo a la muerte de muchos de sus alumnos. 

Su vida fue complicada desde chico, su madre murió en el parto, su padre estuvo en la cárcel, aunque estas heridas fueron mitigadas por el amor que le dieron sus abuelos, además de impartirle sólidos principios morales. A pesar de no poder enlistarse en la guerra por su miopía, Cantor vive dedicado a sus alumnos en un campamento fuera de la ciudad, pero esta situación cambia cuando la realidad y la cercanía de la muerte lo confronta con su discurso idealizado y la sociedad pone al descubierto su peor cara a través del miedo, el dolor, la ira y la angustia por la enfermedad.

La puesta en escena de las calles de Newark infectadas por el terrible mal y sobre ella imágenes del campamento infantil que Cantor dirige en los montes Poconos, son los escenarios de la novela porque hasta ese paisaje idílico con aire puro y un sin fin de mariposas también llega la enfermedad. La epidemia trasciende el plano de la salud, para impregnar a una sociedad enferma, sin la presencia de Dios (una figura ausente o cruel para casi todos) y en ese marco Cantor tendrá que despojarse de un discurso moral, cuyo enunciado en esas circunstancias hace agua. 


"En estas cuatro novelas sobre el miedo y la mortalidad, Philip Roth se confirma con uno de los grandes escritores de este siglo", se afirma en la contratapa del libro sobre este norteamericano que sigue siendo un eterno candidato al Premio Nobel de Literatura.

Entre otros galardones, Roth ha recibido el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, el National Book Award, el National Book Critics Circle Award, el Medicis y la Medalla de Oro de Narrativa, la más alta distinción concedida por la American Academy of Arts and Letters.
De la treintena de obras publicadas, se destacan “Goodbye Columbus” (cuentos, 1959) y las novelas “El lamento de Portnoy” (1969), “Patrimonio” (1991) y la trilogía compuesta por “Pastoral Americana” (1997), “Me casé con un comunista” (1998) y “La mancha humana” (2000).