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Tita Merello, la morocha arrabalera

Hace 110 años, el 11 de octubre de 1904, nació en el barrio de San Telmo Laura Ana Merello, cantante, actriz de cine y teatro, y el gran amor de muchos hombres de su época. Falleció en Buenos Aires el 24 de diciembre de 2002. 


Por Martín Ungaro

Nació en un conventillo pobre de San Telmo, precisamente en la calle Defensa al 700, y pese a las condiciones precarias de su crianza (fue analfabeta hasta los 20 años) supo hacer un notable camino de autoformación, hasta convertirse en la mejor cancionista de su época.

Laura Ana Merello, Tita o “la arrabalera” fue bailarina (bataclana, como se la llamaba), vedette, cantante de tango y una notable actriz dramática, profesión que la llevó a ser unas las personas más queridas y respetadas del mundo del espectáculo.

Y todo eso a pesar de que desde niña tuvo necesidad de trabajar, por lo cual se marchó al labrar tierra en el campo. A los 15 años, sin embargo, regresó a la Capital Federal y comenzó a trabajar como corista en el Teatro Bataclán, ubicado a metros del puerto de Buenos Aires.
Desde un lugar sórdido, Tita inició una leyenda a partir de su voz y una entonación insuperable para cantar tangos.

Recién a los 20 años aprendió a leer y escribir, y tomó cursos de baile para dominar su desgarbado cuerpo. En pocos años, saltó del puerto al Teatro Maipo, la cumbre para las vedettes de su época, donde descolló en la “revista” con los capocómicos más notables de las décadas del ’20 y ’30.
En la segunda mitad de los años 20, grabó su primer disco de tangos y diez años después comenzó a escribir sus propias letras.

En ese entonces, comenzó a destacarse junto a Azucena Maizani, Libertad Lamarque, Ada Falcón y Rosita Quiroga, las mujeres que crearon una nueva modalidad vocal en el tango cuando ese reducto era exclusivamente machista.

Los temas “Se dice de mí” y “La milonga y yo” alimentaron el imaginario de su público, que se los pedía en cada espectáculo.

Además, Tita escribió su autobiografía “La calle y yo” e incursionó en la radio, donde mantenía cálidas conversaciones con la gente y hasta se arrogaba recomendaciones médicas a las mujeres, casi siempre certeras: “¡Nena, hacete el Papanicolaou!”.

Canción de Buenos Aires. Sus tangos, dicen los especialistas, son más recordados por su interpretación que por su calidad en sí. No obstante, hizo versiones memorables de “Arrabalera”, “El choclo”, “Pipistrela” y “Qué vachache”.

Lo mismo sucedió con sus participaciones en el cine: nadie sabe a ciencia cierta si era una gran actriz, pero sus interpretaciones dejaron una huella en los directores más importantes del cine argentino y en sus compañeros. Sin duda, todos recuerdan al personaje de “Filomena Marturano”, a “La morocha”, o la vendedora de “Mercado de abasto”.

Su consagración llegó en 1937, con “La fuga”, dirigida por Luis Saslavsky, y a mediados de los años ‘40, se radicó en México, donde filmó la película “Cinco rostros de mujer”, por la cual obtuvo el premio Ariel, el más relevante a nivel local. Al volver, protagonizó “Don Juan Tenorio” y “Filomena Marturano”, que posteriormente fue llevada al teatro.

Su período de mayor popularidad transcurrió en la década siguiente, cuando encabezó filmes como “Los isleros”, considerada por la crítica especializada como su mejor interpretación, y “Mercado de Abasto”.

Otros de sus trabajos recordados fueron “Para vestir santos” y El amor nunca muere”. También su protagónico como “Madre María”, dirigida por Lucas Demare, en 1974, y su colaboración en “Los miedos”, de Alejandro Doria, en 1980.

Tita Merello nunca se casó ni tuvo hijos, pero mantuvo una apasionada relación con el actor Luis Sandrini, de quien se separó en 1949.

Se retiró del cine en 1985, pero continuó actuando en teatro, TV y radio. Como colofón, fue distinguida como “Ciudadana ilustre de la Ciudad de Buenos Aires”, en 1990.

El 24 de diciembre de 2002, a la edad de 98 años, dejó atrás una vida llena de aventuras, con el cariño del público y el respeto de todo el mundo del espectáculo. Nada mal para una mujer de clase muy baja que fue analfabeta hasta los 20 años.


Publicado el 15 de octubre de 2014 en Gaceta Mercantil