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Sin subestimar al pequeño lector

“Los pulentas de Boedo”, el libro para jóvenes del escritor José Montero, enhebra hermosas situaciones de vida con la historia de un equipo de fútbol barrial, en la que se mezclan la pasión por el deporte, la amistad y el amor adolescente.



Por Martín Ungaro

El libro para adolescentes “Los pulentas de Boedo”, del escritor y periodista José Montero, demuestra que la literatura juvenil no siempre subestima a los más chicos con un lenguaje para “bobos” ni con temas “estúpidos”. Por el contrario, la novela contiene de todo: historias de fútbol, de amor, de amistad y hasta enseñanzas de vida con un anclaje en la realidad cotidiana. Con una estructura informal, cargada de humor y sentido común, Montero narra la historia de un equipo de fútbol barrial en crisis, tras una derrota de 8 a 0 que motiva la renuncia del técnico y la ida del arquero titular.

Los cinco jugadores que restan en el plantel tienen que soportar, primero, a un entrenador novato y, luego de varios desplantes, a la DT del equipo femenino, una chica que aplicando tácticas de juego y el famoso “inflador psicológico” ayuda a mejorar al desastroso equipo que navega en las últimas posiciones de la tabla.

Para eso, será ayudada por personajes inesperados: las chicas del equipo femenino de fútbol, verdaderas cracks del balompié, y un linyera que supo ser un extraordinario jugador hasta que la vida y los representantes lo hundieron en la calle. Una de las enseñanzas del libro, publicado por “Quipu”, es que cuando las cosas van de mal en peor, siempre hay esperanzas: los jovencitos que no quieren saber nada con la DT mujer, terminan entrenando con chicas, algo que puede lleva a la amistad y, por qué no, al amor.

En cuanto al relato, el traslado de la primera persona a la tercera y de la situación cotidiana y a la extraordinaria hacen que el libro mantenga en alerta a los lectores hasta el final.

Otra de sus ventajas, además de las hermosas ilustraciones de Viviana Brass, es la estructuración de las escenas de manera casi audiovisual, lo que colabora para que los niños actuales, más acostumbrados a la PC que al libro, disfruten de “secuencias” ordenadas.

El libro de Montero, autor también de “Misterios urbanos” I y II y de obras teatrales y novelas para adultos, logra atrapar la atención merced a una buena historia y a dos personajes que generan de inmediato la simpatía del lector: León y Luli, protagonistas principales de un romance teñido de fútbol.